El placer de comer con las manos.

En un país en el que, según se dice, solo en la calle Alcalá hay más bares que en toda Noruega, el sector de la hostelería tenía que ser uno de los grandes motores de la economía a pie de calle.

Y es que nos gusta consumir fuera de casa. Es fácil ver establecimientos de restauración -sean del tipo que sean- llenos hasta la bandera según qué horas. En determinados locales en verano las terrazas bullen y en invierno, en ocasiones, no cabe un alfiler.

Pero, ¿qué es lo que más se consume? Según los últimos datos, el consumidor (especialmente el más joven) ha vuelto a lo más genuino: el clásico bocadillo o montadito. Comer con las manos sigue siendo un placer, mientras que hacerlo con cuchillo y tenedor se reserva para momentos más especiales.

Además, la oferta en el ámbito de los bocadillos o montaditos es muy amplia. Aquí el consumidor puede elegir. El secreto del éxito radica en una buena masa de pan y productos de calidad, siempre bien combinados. Queso, sobrasada, jamón, calamares o chistorra son alimentos tan autóctonos y deliciosos como utilizados para incluir entre pan y pan. Solos o en pareja son siempre éxito asegurado. Ésta es una parte importante del éxito de las franquicias de 100 Montaditos.

No obstante, no todo se basa en el producto. La combinación de un producto de éxito necesita un entorno atractivo donde pueda ser consumido, generando una agradable experiencia gastronómica. Si a esto le unimos buenos precios, mejor que mejor. Es lo que ha llevado a muchos consumidores a volver a este tipo de oferta tan clásica como sabrosa. Comer con las manos sí, pero también allí donde podamos sentirnos cómodos.

La franquicia, líder en restauración

En esta tendencia de consumo, la franquicia tiene mucho que decir. Esta fórmula de comercialización ha colaborado -y sigue colaborando- en la modernización y actualización del comercio de calidad. No en vano, para aquellos que cada día pasean por el centro de las ciudades, no es difícil descubrir permanentemente nuevos espacios de restauración, en los que las franquicias se van haciendo con las mejores posiciones.

El atractivo de los locales, de una oferta presentada a de precios ajustados, hace que esta fórmula de negocio sea una garantía de éxito. Y lo es en dos sentidos: cumple con las expectativas del consumidor y facilita al hostelero un concepto con una rentabilidad ya probada y bien desarrollado. Además, garantiza una operatividad más sencilla en la gestión del día a día.

El placer de comer con las manos sigue siendo, sin duda, un placer saludable, económico, genuino y muy rentable.

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